23.8.12

Aunque la mayoría volvió a su casa, los vecinos de la calle Sinclair al 3000

Aunque la mayoría volvió a su casa, los vecinos de la calle Sinclair
al 3000, donde el derrumbe de los cimientos de la construcción de una
lujosa torre de 23 pisos arrastró parte de la acera y destruyó los
caños de gas –y posiblemente de agua– en esa zona del barrio porteño
de Palermo, todavía temen que la calle continúe derrumbándose. El
pozo, visto desde los edificios contiguos, continuaba repleto de agua
y el suelo y las vallas cubrían casi todo el suelo deprimido por el
colapso. Los vecinos se sentían inseguros de habitar sus hogares y
muchos consideraban no volver a instalarse hasta tener la certeza de
que el desastre se hubiese controlado. La intranquilidad era creciente
a lo largo de la tarde de ayer, por el hecho de que no se veía a
ningún operario de la empresa constructora o de la Ciudad trabajando
en el lugar. "Esto no es otra atracción turística. Es otra negligencia
del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires." La frase estaba en unos
carteles manuscritos que los vecinos pegaron sobre el tapiado. "Ayer
dijeron que iban a comenzar con las tareas y sacar el agua del pozo.
Llamé a la fiscalía de la ciudad y no me quisieron tomar la demanda y
me dijeron que llame directamente al 103. Pero no hacen más que una
guardia, no están trabajando", se quejó la abogada Raquel Gómez.
Cerca de las siete de la tarde, Marcelo Pérez, arquitecto del gobierno
de la Ciudad, se acercó para revisar que los cimientos del edificio de
enfrente no estuvieran afectados por el agua. Sin embargo, para los
vecinos, esa precaución no es suficiente: "Ayer nos aseguraron que no
era peligroso y que habían entrado al sótano, pero después me enteré
que no era verdad. Llamé al 103 sin parar desde el viernes y me dicen
siempre cosas distintas. ¿Cómo les voy a creer si son los mismo que
revisaron la obra ocho veces e igual se cayó", señaló Sandra
Bialoscornik, de Sinclair 3075, donde ayer se había convocado un grupo
de vecinos.
El hundimiento se produjo en la noche del viernes, cuando cedió la
tierra de donde se estaba construyendo un edificio de 23 pisos, cuyo
arquitecto a cargo es César Felipe Tiscornia.
El derrumbe, que sucedió en medio de la intensa lluvia, no produjo
heridos, porque no había gente trabajando en ese momento ni ningún
transeúnte pasaba por el lugar, aunque provocó la rotura de un caño de
gas que obligó a evacuar la cuadra y a cortar el suministro durante
varias horas. También afectó a una antigua vivienda lindera, que quedó
dentro del cerco perimetral. La obra quedó momentáneamente clausurada,
y durante el fin de semana, Mauricio Macri recorrió el lugar con
efectivos de la Guardia Urbana y Defensa Civil. La Agencia
Gubernamental de Control insistió en que se habían realizado "ocho
controles" –el último fue el 3 de agosto–, sin que se encontraran
anomalías. Por otro lado, especialistas atribuyeron el problema a "la
presión del agua de la lluvia" que "empujó el muro de submuración",
aunque los resultados definitivos de el peritaje se esperan para
mañana o pasado, con los que podrá establecer "si hubo negligencia del
responsable de la obra", dijeron desde la AGC. «

"ya estaba hundido y seguían metiendo hormigón"

Según explicaron varios vecinos, el viernes al mediodía comenzaron a
notar los primeros movimientos extraños en la obra, y algunos
decidieron advertir a Defensa Civil. "En la tarde había mucha agua.
Los obreros trataban de frenarlo con cemento y arena, pero era
incontenible. A las ocho y cuarto, estaba en la puerta y vi cómo se
empezaban a hundir los árboles", dijo Sandra Ponce, quien salió a
avisar a sus vecinos sobre el desmoronamiento. Sandra ya venía
preocupada por la profundidad del pozo: "Estamos muy cerca del arroyo
Maldonado y de las vías del tren", explicó.
Por esa cercanía, la calle Sinclair suele inundarse con las lluvias.
Ese día no fue una excepción: "Pasé a las siete de la tarde y estaba
toda tapada por el agua. La vereda ya estaba más hundida, pero le
metían hormigón sin parar. Eran cientos de camiones tirando, de a dos
a la vez", agregó Mauro Arias, empleado de seguridad del edificio
situado a la vuelta, sobre De María 4780.
El agua contenida en el pozo es hoy la principal preocupación.
"Semejante empresa tiene que tener una bomba para sacar el agua. Nos
dijeron que lo iban a hacer el sábado, pero veo desde la terraza que
sigue igual que ayer", dijo Oscar Ojeda, encargado del edificio de
Sinclair 3075. El viernes a la noche se fue con su mujer y su hijo a
lo de su hermana. El sábado regresó a su casa, aunque no durmió,
pensando en la posibilidad de que el edificio se derrumbara. "Ahora me
dan ganas de irme otra vez, no dormir acá. Ni siquiera hay alguien de
la obra para reclamarle", agregó.

Desde 2009

10 muertos. Producto de ocho derrumbes en la ciudad. El último fue el
sábado: Octavio Pérez Galimberti, aplastado por una marquesina, en
Tribunales.

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