30.5.12

BREVE RACCONTO. LA FACULTAD DE FARMACIA Y BIOQUÍMICA ESTÁ CELEBRANDO SUS 55 AÑOS

Por Amalia Beatriz Dellamea *
Centro de Divulgación Científica
Facultad de Farmacia y Bioquímica
Universidad de Buenos Aires
amalia.dellamea@ yahoo.com.ar
adellamea@ffyb.uba.ar
Tel. celular móvil: 15-67391775


En mayo de 1770, seis años antes de crearse el virreynato del Río de
la Plata, el Cabildo de Buenos Aires autorizó al milanés Agustín Pica
y Milans para el ejercicio de la profesión farmacéutica, hecho que lo
convirtió en el primer boticario laico de nuestros territorios. Mucha
agua ha corrido desde entonces en la historia de la profesión y en la
de los sucesivos ensayos para su enseñanza formal. El texto que sigue
propone un breve racconto, un rescate a grandes trazos de hitos en la
rica y compleja historia de los antecedentes, el establecimiento y la
creación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de
Buenos Aires, en ocasión de conmemorar sus 55 años de vida académica
independiente.

El 25 de mayo se conmemora la creación de la Facultad de Farmacia y
Bioquímica (FFyB) de la Universidad de Buenos Aires, instaurada por
Decreto Ley 5.293 del 24 de mayo de 1957 del Poder Ejecutivo Nacional,
con las firmas del por entonces presidente provisional Pedro Eugenio
Aramburu, y del ministro de Educación y Justicia, Acdeel E. Salas.
La nueva unidad académica fue constituida sobre la preexistente
Escuela de Farmacia y Bioquímica de la Facultad de Ciencias Médicas.
Su creación significó "la consagración de más de 100 años de ciencia
acumulada", en opinión del doctor Alejandro Ceballos, quien se
desempeñaba como rector interventor de la Universidad de Buenos Aires
(UBA) al momento de la fundación de la nueva Facultad.
En realidad. Los precedentes del ejercicio de la profesión
farmacéutica en los territorios de la actual República Argentina se
remontan a los primeros médicos que arribaron en la época de la
colonia, quienes preparaban los remedios que aconsejaban. El Cabildo
intervenía en los trámites necesarios para validar títulos y
antecedentes presentados por médicos, cirujanos y boticarios, hasta la
constitución del Protomedicato.
El Protomedicato fue creado en carácter provisorio (es decir,
hasta que se contara con autorización real), por el virrey Juan José
de Vértiz y Salcedo el 17 de agosto de 1780. Para esa fecha Vértiz
remitió una circular a todas las ciudades, en que comunicaba la
creación de este instituto responsable de ordenar la atención de la
salud, como relatan Juan Carlos Veronelli y Magalí Veronelli Correch.
Ahora bien, los antecedentes de los estudios de Farmacia en el marco
universitario rioplatense, estrictamente hablando, deben ser
rastreados en las etapas iniciales de la vida nacional, una vez
independizados los territorios de la corona española. Así, por
ejemplo, en los planes originales del presbítero Antonio María Saénz
para la creación de la Universidad de Buenos Aires, proyecto en el que
venía trabajando con insistencia desde mediados de la década de 1810,
se contemplaba que el Departamento de Medicina de la naciente
Universidad debía incorporar dos cátedras: una de Clínica Quirúrgica y
otra de Farmacia. Pero el anhelo de Sáenz no se concretó en la primera
estructura que recibió la UBA en 1821.
Bernardino Rivadavia, quien motorizó desde el plano político la
creación de la UBA, y se esmeró en contactar y contratar en Europa,
durante su prolongada actividad diplomática, entre 1814 y 1820, a
varios profesores de ciencias para el Río de la Plata, contrató en
1826 a Pedro Carta Molino (o Molina). Carta era un médico piamontés,
nacido en Turín (Italia) en 1797, que había obtenido el diploma de
médico en la Universidad de su ciudad natal en 1819, donde además
había sido catedrático. Debió exiliarse por razones políticas en
España, Francia, Suiza, Alemania, y finalmente en Inglaterra. Fue en
Londres, justamente, donde conoció a Rivadavia.
"En agosto de 1827 Carta Molina inauguró la cátedra de Física
Experimental y de Materia Médica y Farmacia de la Universidad de
Buenos Aires. Si bien, habría dictado una sola vez el curso de Física
Experimental, siguió impartiendo Materia Médica para los estudiantes
de Farmacia hasta 1833", señala el doctor en Medicina y en Historia de
la Ciencia, Miguel de Assúa.
"La obra de Carta había sido importante, en especial por su prédica a
favor del estudio de las ciencias naturales, posición que expresó en
su obra de 1827, Dos lecciones de introducción al curso de Física
Experimental. Había mejorado sensiblemente, además, el Gabinete de
Física y el de Química", se rescata en la biografía del médico
piamontés publicada por el Programa de Divulgación Científica de la
Facultad de Matemática, Astronomía y Física, de la Universidad
Nacional de Córdoba.
Carta Molina había solicitado a Rivadavia, mediante una carta
personal, que fuera contratado su coterráneo Carlos Ferraris, también
nacido en Turín y que había egresado como farmacéutico en 1817.
Ferraris había estado exiliado en España y Francia, hasta que se
asentó en Bruselas (Bélgica), donde abrió una botica. Llegado a los
territorios del Río de la Plata se desempeñó como encargado del
Gabinete de Física y Química, y conservador de los objetos de la Sala
de Historia Natural. Además estableció su propia farmacia, en la calle
Defensa 179/185, frente al Convento de Santo Domingo, edificio donde
por entonces funcionaba la UBA.
Es de desatacar el decreto dictado el 9 de abril de 1822, conocido
como "Arreglo en la Medicina", y que fue reputado como el primer
intento de estructuración de un sistema de salud pública nacional. Los
basamentos de la normativa habían sido aportados por los doctores
Francisco Cosme Argerich y Juan Madera, que efectuaron una concienzuda
revisión del estado y el nivel de los estudios médicos y la
reglamentación del arte de curar. El artículo 22 de ese plexo
normativo determinó que la Farmacia quedara incorporada a la Escuela
de Medicina "formando sus profesores un solo cuerpo con los de
Medicina, con la opción de los grados de licenciado y doctor". Sin
embargo, todavía no se especificaba con claridad qué tipo de estudios
debían impartirse.
Luego de la caída de Rivadavia, que puso relativo fin a lo que el
historiador de Asúa dio en llamar "la primavera científica del Río de
la Plata", se iban a vivir nuevamente épocas convulsas en la historia
nacional. "En todo caso, un rasgo distintivo del período fue el
aislamiento, debido no solo a que la enorme mayoría de la elite
intelectual vivía en la emigración, sino también al bloqueo
anglo-francés", señala de Asúa en Una gloria silenciosa. Dos siglos de
ciencia en la Argentina.
Un nuevo hito para el derrotero histórico de la enseñanza de la
Farmacia puede emplazarse en el 5 de julio de 1852, cuando el
farmacéutico Juan Ignacio Robles solicitó al gobierno provincial de
Buenos Aires autorización para formar una cátedra de Farmacia en su
laboratorio privado, dada la ausencia de profesores y cátedras de esa
materia. El gobernador Vicente Fidel López autorizó, tres días
después, el curso propuesto por Robles y habilitó a quienes lo
hubiesen realizado a ser examinados para la obtención del título de
Farmacéutico en la Universidad de Buenos Aires. A su vez, la propia
Facultad de Medicina facultó a Robles para que impartiese "uno o dos
cursos" hasta que se constituyera la cátedra de Farmacia.
Pero, si de poner de relieve un año clave para la instauración de la
enseñanza oficial de la Farmacia en la Argentina se tratase, ese fue
1854. "Por decreto del 24 de abril de 1854 el gobierno argentino
autorizó a la Facultad de Medicina de Buenos Aires, a matricular
alumnos de Farmacia. La primera matrícula fue concedida al alumno
Esteban Massini, el 3 de mayo de 1854. Pronto se inscribieron 8
estudiantes más, en lo que constituyó la primera camada de estudiantes
universitarios de Farmacia en la Argentina", señalan los doctores
Roberto García, Adriana Carlucci y Carlos Bregni, de la Cátedra de
Farmacotecnia I de la FFyB, en un artículo de la revista Acta
Farmacéutica Bonaerense.
En esta primera etapa de la formación oficial, "el programa de
estudios constaba de dos años de duración. Durante el primer año se
cursaba Física y Química, cátedras que dependían de la Universidad (…)
mientras que en el segundo año debía cursarse Materia Médica,
conjuntamente con los alumnos de Medicina", detallan los expertos de
la cátedra de Farmacotecnia I. Para obtener el título, los alumnos
debía acreditar ejercicio previo de por lo menos 3 años en una
farmacia, bajo la supervisión de un profesional farmacéutico.
En los tres decenios subsiguientes, la UBA, y sus dependencias
académicas, de las que no queda excluida la enseñanza universitaria de
la Farmacia, siguieron los desasosegados meandros del derrotero
político y administrativo que la Nación fue experimentando.
El desenlace de la crisis política de 1880, con la consecuente
federalización de la ciudad de Buenos Aires, por ley del Congreso del
20 de septiembre de ese año, vino a cerrar el prolongado capítulo de
la integración nacional. Se "entregaba a la nación la tenazmente
disputada cuidad de Buenos Aires, y la Universidad seguía el destino
en que había crecido", que demandó una compleja tarea de
reestructuración de la UBA, como explica el doctor en Historia Tulio
Halperín Donghi, en su obra señera Historia de la Universidad de
Buenos Aires. Finalmente, el 18 de enero de 1881, la Universidad era
entregada al gobierno nacional.
En este escenario reorganizativo, que demandó varios años, la
Facultad de Ciencias Médicas quedó constituida por tres escuelas: la
Escuela de Medicina, la Escuela de Odontología y la Escuela de
Farmacia.
Otro jalón de relevancia puede ser situado en 1916, cuando se aprobó
"un nuevo plan de estudios propuesto por Miguel Puiggari (h), que
establecía nuevamente el Doctorado en Farmacia, que había quedado
interrumpido desde 1897 al crearse el Doctorado en Química; el plan
comenzó a regir en 1917", aportan los doctores García, Carlucci y
Bregni. A lo que agregan: "El calor y entusiasmo con que fuera acogida
la reimplantación del Doctorado en Farmacia se vio reflejada en los 80
farmacéuticos que se presentaron de inmediato para comenzar los
estudios. Fue de vital importancia para la creación del Doctorado en
Bioquímica y Farmacia por los doctores Sánchez y Loudet".

El surgimiento de la profesión Bioquímica
"Lo que hoy conocemos como "bioquímica" prácticamente no era ni
siquiera nombrada en los inicios del siglo veinte, pues se considera
que esta ciencia nació con el descubrimiento de la amilasa en 1893. De
ahí la tremenda importancia que tuvo la creación del doctorado de
Bioquímica y Farmacia en 1919, por la visión del profesor Juan
Sánchez. Por ese año, Sánchez era profesor titular de la Cátedra de
Química Analítica Aplicada a Medicamentos de la Escuela de Farmacia de
la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Elegido consejero por la
Escuela de Farmacia, Sánchez, secundado por el joven médico Osvaldo
Loudet, ideó y presentó el proyecto de creación del Doctorado en
Bioquímica y Farmacia", se relata en la página oficial de la
Asociación Bioquímica Argentina (ABA).
"Lo verdaderamente novedoso de la propuesta de Sánchez fue la
concepción de una carrera íntegramente cursada en la Facultad de
Ciencias Médicas, que estableciera la estrecha correlación entre los
estudios médicos, fisiológicos y químicos biológicos, y fuera más allá
del curso de posgrado de Dr. en Farmacia, que no satisfacía las
necesidades de la comunidad ni del avance científico de la medicina
que ya exigía otra profesión", explica el doctor Héctor M. Ávila, en
un artículo escrito en homenaje a Juan Sánchez.
"Es decir, que el profesional que hoy conocemos como Bioquímico,
originariamente Farmacéutico, nació aquí, en la Argentina. Luego se
integró rápidamente como profesional de la salud para coadyuvar en el
diagnóstico y pronóstico de las enfermedades, sin minimizar la
capacitación que brinda esta carrera para otras orientaciones como la
bromatología, la toxicología, entre otras", continúa Ávila. Pronto,
otras universidades argentinas y del exterior, especialmente de los
países de América Latina, propulsaron proyectos similares.

Hacia la creación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica
Para mediados de la década de 1950, en el momento de su creación, la
Facultad de Farmacia y Bioquímica contaba con una respetable tradición
académica cimentada en el funcionamiento interrumpido desde 1854 de
los estudios de Farmacia en el seno de la Facultad de Ciencias
Médicas, se señala en la página oficial de la FFyB.
Un buen número de los profesores de la Escuela tuvieron gran
prestigio nacional y entre ellos puede recordarse a Adolfo Mugica,
ministro de Agricultura y Ganadería del presidente Roque Saenz Peña; a
Angel L. Gallardo, canciller del presidente Marcelo Torcuato de
Alvear; a Juan A. Sánchez, creador del Doctorado en Bioquímica y
Farmacia; a Felipe Justo, profesor de Higiene y hermano del presidente
Agustín P. Justo; y a Juan A. Domínguez, creador de la Farmacobotánica
argentina y director del Instituto de Botánica y Farmacología. Estos
distinguidos profesores contribuyeron a establecer la respetable
tradición mencionada. La integración de algunas de las cátedras de la
Escuela, como las de Química Biológica y de Fisicoquímica, en el
período 1930-1943, al prestigioso Instituto de Fisiología de la
Facultad de Ciencias Médicas, dirigido por el doctor Bernardo A.
Houssay, también contribuyó a la tradición académica y al
reconocimiento de
la Escuela como un centro de conocimientos.
En el momento de su constitución, la nueva Facultad de Farmacia
y Bioquímica recibió, de acuerdo con el Decreto de creación, el uso de
"los espacios que actualmente ocupa" en el entonces nuevo y monumental
edificio de la Facultad de Ciencias Médicas, que había sido erigido en
base al art. 6º de la Ley 11.333 de 1937. Esos espacios, los mismos
que en la actualidad sigue ocupando la Facultad, eran en 1957 un marco
edilicio espectacular y más que suficiente para los aproximadamente 30
profesores y 1.200 alumnos de la época.

La FFyB hoy
La Facultad de Farmacia y Bioquímica imparte cinco carreras
universitarias: la de Farmacia, la de Bioquímica, la Licenciatura en
Ciencia y Tecnología de los Alimentos (junto con la Facultad de
Ciencias Exactas y Naturales), la de Ópticos Técnicos y la de Técnicos
para Bioterio.
Se dictan nueve Carreras de Especialización categorizadas por
la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria
(CONEAU). En Bioquímica Clínica, las correspondientes a las áreas de
Bacteriología Clínica, Hematología, Química Clínica, Citología,
Endocrinología; y en Farmacia, las de Desarrollo y Garantía de
Calidad, Desarrollo Galénico y Producción Farmacéutica, Esterilización
y Producción de Cosméticos. A ellas debe agregarse la Carrera de
Especialización en Gestión de Calidad y Auditoría en Bioquímica
Clínica.
En el marco de Convenios con el Ministerio de Salud y el
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se realiza la supervisión
académica de residentes en Bioquímica Clínica, Toxicología y Farmacia
Clínica.
Es de destacar el Doctorado que ofrece, que ha sido calificado
con "A" por la CONEAU. Los profesionales doctorados en la FFyB superan
largamente el millar. Se ofrece también un conjunto de maestrías. La
oferta de cursos de actualización y perfeccionamiento, que además
otorgan puntaje para el Doctorado, promedian unos 120 por año
calendario.
Los docentes investigadores producen unos 400 trabajos
científicos anualmente, que se publican en revistas internacionales y
nacionales con referato. También se desarrolla una intensa actividad
de transferencia de tecnología, que fue estimada en $17.000.000 en
2011. La FFyB brinda servicios de fuerte inserción social, como
Bioquímica Clínica, Huellas Digitales Genéticas y Toxicología y
Química Legal.
Dos excepcionales pioneros de los estudios biomédicos obtuvieron el
grado de farmacéuticos en esta Facultad: Juan A. Sánchez, propulsor
del reconocimiento de la Bioquímica como profesión autónoma y creador
del Doctorado en Bioquímica y Farmacia (desde 1961, el día de su
nacimiento, el 15 de junio, se conmemora el Día del Bioquímico en la
República Argentina); y Bernardo Houssay, ganador del premio Nobel de
Medicina y Fisiología en 1947, hecho que lo convirtió en el primer
científico latinoamericano que obtuvo el galardón más preciado en la
actividad científica.

Fuentes bibliográficas:
Asociación Bioquímica Argentina. "La Asociación Bioquímica
Argentina: la ciencia, el país, el mundo".
http://www.aba-online.org.ar/institucional/bienvenidos.html
Ávila, Héctor M. "Homenaje al Dr. Juan Sánchez". Revista Bioanálisis,
Número 21, 2008.
Biografía de Pedro Carta Molino. Programa de Divulgación Científica,
Facultad de Matemática, Astronomía y Física, Universidad Nacional de
Córdoba (s/f). Cignolli, Francisco. "Reseña Histórica del
primer período de la Farmacia en nuestro territorio". Ivanfarma, mayo
5, 2007.
Cignolli, Francisco."D. Agustín Pica y Milans, primer boticario laico
con título en el Buenos Aires colonial…" Revista del Colegio de
Farmacéuticos Nacionales de Rosario, No único, 1953.
de Asúa, Miguel. Una gloria silenciosa. Dos siglos de ciencia en la
Argentina. Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2010.
Federación Argentina de Cámaras de Farmacia (FACAF). "Reseña histórica
del primer período de la Farmacia en la Argentina".
http://www.facaf.org.ar/main/utiles/lafarmacia/historia_txt_2010.htm
Facultad de Farmacia y Bioquímica. Presentación institucional expuesta
por el decano, profesor doctor Alberto Boveris, en ocasión del acto
conmemorativo de los 55 años de la Facultad de Farmacia y Bioquímica,
23 de mayo de 2012. www.ffyb.uba.ar
García, Roberto; Carlucci, Adriana y Bregni, Carlos. "150 aniversario
de la creación de la carrera de Farmacia en la Facultad de Medicina de
la Universidad de Buenos Aires. Argentina". Acta Farmacéutica
Bonaerense. 24 (3): 468-71 (2005).
Halperín Donghi, Tulio. Historia de la Universidad de Buenos Aires.
Eudeba, Buenos Aires, 1º ed. 1962, 2º ed., 2002.
Veronelli, Juan Carlos y Veronelli Correch, Magalí. Los orígenes
institucionales de la Salud Pública en la Argentina. OPS/OMS, primera
ed., Buenos Aires, 2004.

Para mayor información sobre la historia institucional de la Facultad
de Farmacia y Bioquímica, consultar los materiales titulados "50 años
de la Facultad de Farmacia y Bioquímica" y "55 años de la Facultad de
Farmacia y Bioquímica…", en http://www.ffyb.uba.ar/

* Amalia B. Dellamea es comunicadora social, especializada en
Periodismo y en Divulgación Científica y Tecnológica, área profesional
en la que ejerce ininterrumpidamente desde hace 25 años. Es Magister
en Educación Social y Animación Sociocultural con orientación en
Educación para la Salud.

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