30.1.12

Bikini

La historia empieza con una pareja joven pasando unos días tranquilos
en la playa, una idea y dos máquinas de coser.

La marca de trajes de baño Salinas comenzó a hacer sus primeros
bikinis en una fábrica casera en Rio de Janeiro hace 30 años, abrió su
primera tienda en 1990 y hoy en día es una de las marcas de bikinis
más importantes de Brasil.

Cuenta con 45 tiendas en todo el país y vende sus productos a 39
países. Sus bikinis aparecen en portadas de revistas como Vogue y
Sports Illustrated, y los lucen celebridades como Madonna y Naomi
Campbell.

A principios de la década de 1980 en esa playa, Jacqueline y Antonio
De Biase, quienes nacieron en Rio, todavía eran una joven pareja que
pensaba en su futuro.
Ella solía trabajar como modelo y consideró la posibilidad de
convertirse en veterinaria; él se acababa de graduar en arquitectura,
y ambos pasaban mucho tiempo con amigos en la playa.
"En aquel entonces, las chicas improvisábamos bastante al hacer
nuestros propios bikinis, porque aún no teníamos esta industria del
bikini. Los que teníamos eran muy tradicionales, venían de los años
1960, del traje de baño de dos piezas", recuerda Jacqueline De Biase.
Hasta mediados de los años 60 del siglo pasado el bikini no fue
aceptado mayoritariamente como traje de baño

A pesar de que las dos piezas son ampliamente vistas en las costas de
arena en todo el mundo de hoy, este traje de baño, que ahora hace 65
años, no siempre fue tan común. De hecho, causó tal conmoción que
algunos países prohibieron abiertamente la prenda dentro de sus
fronteras.

Sin embargo, desde el lanzamiento del bikini, nombre de las islas en
las que fueron probadas las bombas atómicas, después de que apareciera
el nuevo traje de baño el verano no ha sido el mismo.

El 5 de julio de 1946, el ingeniero francés Louis Réard lanzó al mundo
lo que se convertiría en la encarnación moderna del bikini.

En esta foto, Réard aparece más adelante en la vida frente al traje
que le hizo famoso.

Antes de Réard diseñase los trajes de baño de las mujeres, los
diseñadores en los años 1930 y 1940 ya habían comenzado a experimentar
con trajes de baño de dos piezas. Estas prendas normalmente se
envolvían alrededor de la cintura cubriendo el ombligo.

El diseño de Réard, por el contrario, era mucho más revelador. La
modelo Micheline Bernardini muestra uno de los primeros bikinis
originales de Réard. Dado que las modelos profesionales no estarían de
acuerdo en usar la creación Réard, él tuvo que contratar a Bernardini,
una bailarina exótica. El objeto que sostiene en su mano izquierda es
una caja de cerillas, en la que podría caber el bikini.

Nombrado por Réard después de que las bombas atómicas fueran probadas
en las islas, Bernardini y las otras modelos de bikinis pasaron a la
historia con el nombre figurativo de "granadas" (bombshells).


La pareja decidió invertir sus ahorros en comenzar una compañía que
fabricara los tipos de bikini que sus amigas querían lucir.

"Lo primero que hice fue descoser un bikini para ver lo que salía:
hilo, lycra y elástico. Así supe qué necesitaba para armarlo de
nuevo", cuenta De Biase.
Junto con dos asistentes de costura, estableció una fábrica casera en
una pequeña casa en Santa Teresa que le prestó su abuela, un tranquilo
vecindario residencial en las colinas de Rio.


En el transcurso de un año ya tenían la capacidad de vivir de los
ingresos iniciales de la compañía.

Después de tres años estaban produciendo unos 2.000 bikinis al mes.
Al principio los vendían a otras tiendas que les estampaban sus
propios logotipos. Entonces empezaron a desarrollar la imagen de su
propia marca, invirtiendo sus ganancias para hacer crecer a la
incipiente compañía.

Hoy en día, 425 personas trabajan para Salinas en Rio. En 2007, la
empresa se unió a Richards, una marca de ropa de hombres de la misma
ciudad, y tres años más tarde ambas se convirtieron en parte de
InBrands, un holding que invierte en la industria de la moda.
Mientras que InBrands maneja el negocio, encargándose de las finanzas
y todos los asuntos operativos, ella se ocupa de patrones, modelos,
tejidos, estilo y tendencias.
"Hoy, Salinas es muy grande. Es muy diferente", dice De Biase.
"Comencé haciendo todo yo sola, dibujando sin saber cómo dibujar,
diseñando sin saber cómo diseñar, dirigiendo sin saber cómo dirigir.
Todo era muy experimental en esa época, basado en ensayo y error".


La oficina creativa de Salinas es el laboratorio experimental donde De
Biase y su equipo desarrollan cada nuevo modelo de bikini. Ocupa el
tercer piso de un viejo edificio industrial de ladrillos, compartido
con Richards y otras marcas.
Hay color por todas partes: en estantes atiborrados de muestras de
distintas telas, en paneles en las paredes donde están desplegadas
variedades de patrones y en anaqueles con perchas en forma de cuerpos
humanos adornados con bikinis y otras prendas.
Los bikinis siguen siendo el producto insignia, pero con el tiempo
Salinas empezó a confeccionar ropa y accesorios para la playa, como
sombreros, sandalias, camisas y vestidos, que en la actualidad
representan un 30% de la producción. También comenzó a hacer lencería
y trajes de baño deportivos para hombres.


Brasil próspero


La compañía ha crecido en 60% desde 2008, estimulada por la expansión
interna en Brasil, que ahora es la sexta economía más grande del
mundo.
Pero la crisis financiera global hizo que la compañía reconsiderara
sus planes de expansión internacional. La moneda brasileña, -el real-
está fuerte y esto ha afectado sus ventas en el exterior, afirma.

"El mundo está tomando un respiro, así que éste no es un momento para
forzar una expansión", señala De Biase.
Por otra parte, dice, "las cosas en Brasil están prosperando... desde
2007 hasta ahora, hemos duplicado la cantidad de tiendas que tenemos
aquí".
Pero abrir un negocio en Brasil puede ser difícil, agrega.

"Todavía hay demasiada burocracia, aunque era peor antes, y los
impuestos son muy altos. Eso no facilita las cosas para los negocios
que están empezando".
"A veces hay incentivos para empresas pequeñas, pero entonces tiene
que ser realmente pequeña para contar con este beneficio o realmente
grande para que estos gastos se distribuyan dentro del negocio".

Jacqueline De Biase cumplirá 50 años en febrero. Ha visto a los
bikinis reducirse y después crecer otra vez; convertirse en tangas o
lucir como pantaloncitos; y agregar encajes, lazos y rizos.
La constante, indica, es el malestar que algunas mujeres sienten
cuando se miran en el espejo tratando de escoger el bikini correcto
para esconder sus imperfecciones imaginarias, incluso si ellas son las
únicas que las pueden ver.

"El truco es observar mucho y entender que cada detalle puede hacer
una diferencia cuando nuestra clienta se prueba un bikini. Debemos
tener en mente todas las diferencias en el cuerpo de una mujer cuando
desarrollamos una colección", concluye.


La popularidad del bikini

La popularidad del bikini se da hasta los años 60, esto por razones de
ética más que de estética, sin embargo gracias a factores tan
influyentes como las grandes divas del cine, los medios de
comunicación y la apertura política y social de occidente, su
aceptación comenzó.

Se dice que una bailarina del Casino de París, Micheline Bernardini,
fue la primer modelo en posar con bikini. El inventor de la prenda,
Louis Reárd, tuvo que recurrir a ella porque ninguna modelo
profesional se atrevía a lucir una prenda tan destapada.Fue ella quien
sugirió a su creador este nombre, alegando que iba a ser "más
explosivo que la bomba de Bikini".

Con Brigitte Bardot y sus descansos en Saint Tropez y Cannes luciendo
un bikini, se desencadena la promoción de tal prenda. Su papel en Y
Dios creó a la mujer en 1957, animó a decenas de mujeres a usarla. Asi
también la colaboración del cantante Brian Hyland y su canción Itsy
Bitsy Teenie Weenie Yelow Polka Dot Bikini despierta entre las
adolescentes americanas el gusto por esta prenda de escándalo.


Seis años después, Ursula Andress lució su famoso bikini con cinturón
mientras interpretaba a la "chica Bond" en "007 contra el Doctor No".
Raquel Welch por su parte aparecia con un sugestivo bikini en "Hace un
millón de años", cuando interpretaba a una feroz cavernícola, en 1966.

Mientras en América esta diminuta prenda, causaba furor, caso
contrario se presentaba en España,Grecia y Portugal, donde debido al
ambiente político y religioso, las mujeres erás más recatadas, los
bañadores de una pieza de piqué o punto con falditas y escote alto
seguían siendo los reyes de las playas.

Con la evolución y vanguardia de los tejidos, el bikini tiene una
mayor difusión.Luego para 1960 con la introducción de la lycra una
fibra que puede ser tensada y estirada hasta seis veces su longitud
natural, el diseño de esta singular prenda se abre a nuevas
posibilidades, por lo que la moda llega a los momentos de descanso y
bronceado en las playas.

Posteriormente con la libertad de expresión, el fin de la dictadura
franquista y el landismo, Mariano Ozores y Alfredo Landa, traen el
"top-less" y el tanga. Este último llega de las playas de Brasil y
reduce las piezas del bikini a su mínima expresión.

El aire de libertad que se respira en los ochenta, el interés por la
moda y por un cuerpo escultural, continúan con el triunfo de las
tangas y el cine encumbra a Bo Derek como la mujer perfecta en traje
de baño.

En los años noventa, los bikinis continuan con su ascenso pero
mostrando ahora formas rectas y colores lisos, asi mismo causó
sensación el bikini de diseño deportivo que mostró la reina del
voleybol Gabrielle Reece en 1993.

Moda en bikinis para el siglo XXI

Haciendo un recuento del pasado se puede decir que los diseños
actuales del bikini son una recopilación mejorada, acutalizada y más
discreta de los modelos de los años 60 y 70.

Diseñadores famosos como Guillermina Baeza afirma con rotundidad que
este verano el bikini es la prenda reina. En la misma línea Andrés
Sardá sugiere para su colección University diseños que evoquen el
pasado con bikinis de estampado colorista con motivos pop que remiten
a los 70.

La firma Oysho (línea de ropa íntima de Inditex) propone a las mujeres
el uso de bikinis de cuadros vichy, rayas y geométricos; con un
acentuado retorno a los escotes sugerentes y braguitas bajas, con
cinturón o pantaloncito.

First Company por su parte, se llena de colores marineros, en tierra,
fantasías brillantes y una marcada influencia de los 70 y los 80. Las
formas de los dieseños actuales se prestan a la variedad y abarcan
desde tops de línea deportiva, sesenteros, mini camisetas y formas
asimétricas.

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1 comentario:

Camila dijo...

No me parece raro que la bikini haya sido creada en esa ciudad. Creo que para cualquier que vaya a un hotel o a un Alquiler departamento Rio de Janeiro pueda comprobar que esa vestimenta junto con las zungas son algo habituales alli

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